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 A lo largo de mi vida profesional como ingeniero de telecomunicación, he trabajado en el ámbito de la empresa privada durante muchos años en Madrid, sin embargo, a partir del año 2.005 decidí dar un giro a la situación y medité en trasladarme a mi tierra y fundar una empresa personal en la que desarrollarme profesionalmente y aplicar lo poco o mucho que a lo largo de más de veinte años he ido aprendiendo. Es lo que se denomina “ejercicio libre de la profesión”. 

 

En esta web iré haciendo referencia a algunas de mis actividades profesionales, incluidas las que tienen que ver con el desarrollo de aplicaciones para los terminales iPhone e iPad de Apple, así como sobre el desarrollo de los proyectos que me parecen mas interesantes.

 

También existen apartados dedicados a algunas cuestiones que, aparentemente, tienen menos que ver con la ingeniería, como es la música y otras mas relacionadas como la física cuántica o la inteligencia sintética. En estos apartados vierto opiniones que pueden parecer caústicas e incluso irreverentes, pero es que, con el transcurrir de los años, mi excepticismo ha ido aumentando en la misma medida en que ha disminuido mi capacidad de asombro, de tal forma que no son muchas las cosas (que tienen que ver con la tecnología o la ciencia actual) que me impresionen en lo mas mínimo.

 

Tendemos a pensar que vivimos en una época de intensos descubrimientos científicos, pero la verdad es que todo es un espejismo: En el campo de la ciencia física, desde que los padres de la mecánica cuántica (Einstein incluido, naturalmente) establecieron los principios básicos y no del todo comprendidos, no se ha avanzado demasiado. Nos hemos limitado a ir descubriendo todo un ecosistema de partículas elementales, a jugar con las ecuaciones que otros establecieron y siendo estos esfuerzos muy loables,  no nos hayamos un ápice mas cerca de conocer la naturaleza del Universo.

 

La verdad es que después de la explosión de verdadero conocimiento ciéntifico acaecida hacia finales del siglo XIX y principios del XX, nos hemos limitado a pastar en campos descubiertos por otros. Desde entonces no ha vuelto a aparecer ningún Einstein o Newton, capaces de encontrar un nuevo paradigma de la ciencia.

 

Algo parecido ocurre con la "ciencia" de la computación: Nuestros ordenadores actuales no son, conceptualmente, en nada diferentes a los ordenadores de válvulas termoiónicas de los años cuarenta del pasado siglo; son simples máquinas de Turing. Ciertamente, mucho mas pequeñas, rápidas y eficientes, y los avances en la tecnología del software son irrelevantes: las máquinas seguirán ejecutando código binario independientemente de las capas y niveles conceptuales que pongamos sobre él.

 

Nuestros coches siguen siendo propulsados por motores de combustión interna inventados ya a finales del siglo XIX y sólo se diferencian de ellos en la eficiencia (y tampoco es para tirar cohetes). Naturalmente, existen coches eléctricos, pero el motor eléctrico es tan antiguo como el de combustión interna.

 

Las comunicaciones mediante radiación electromagnética han mejorado mucho pero el principio básico también fue descubierto a finales del XIX. La inteligencia Artificial (o Sintética, como a mi me gusta decir) está en el estadío de la Edad de Piedra por lo que estamos, seguramente a siglos de distancia, de poder desarrollar algo que pueda definirse como inteligente.

 

En definitiva, a lo largo del pasado siglo y en lo que va del actual, hemos hecho avances tecnológicos espectaculares en lo que se refiere a la eficiencia en el uso de principios físicos ya descubiertos mucho antes pero no disponemos de algo realmente novedoso.