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El trabajo de sustituir o ajustar el puente de un violonchelo no es algo que pueda realizar un aficionado; ha de dejarse el instrumento en manos de un luthier al que le daremos las instrucciones precisas en cuanto a nuestras preferencias a la hora de definir la altura de las cuerdas o incluso la misma forma del puente. No pretendo, por tanto, dar instrucciones de como realizarlo, sino mas bien explicar el proceso que el luthier seguirá a la hora de ajustar el puente. En realidad, uno de los posibles procesos; cada artesano tiene sus métodos propios y no voy yo a pretender que las cosas sólo pueden hacerse de la manera como yo indico.

En primer lugar, hemos de saber que existen básicamente dos tipos de puentes:

  • El puente francés: Las patas del puente son relatívamente cortas y gruesas lo que le da un aspecto mas "rechoncho". Se traduce en que el instrumento genera un sonido mas oscuro y aterciopelado pero menos potente.
  • El puente belga: Las patas son mas delgadas y le dan al puente un aspecto mas esbelto. El timbre es menos oscuro y mas penetrante que en el caso anterior.

Naturalmente, la elección del tipo de puente depende de los gustos particulares del violonchelista.

Un buen luthier es capaz de hacer un puente a partir de un taco de madera base tallándola adecuadamente, pero esto es un poco tonto, a no ser que deseemos algo muy, muy especial, porque los puentes se pueden comprar "preajustados". Nos preguntaremos que por qué no se encuentran ya ajustados del todo. La respuesta es sencilla: Cada violonchelo es distinto (hablo de los instrumentos hechos a mano, los que están fabricados en serie son otra cosa) y si ponemos el puente de uno en otro, con completa seguridad no va a encajar.

Un puente preajustado tiene una altura superior (que tendremos que rebajar) a la que admite cualquier violonchelo y unos pies "mas grandes" de lo necesario y que también tendremos que ajustar con gran precisión al instrumento en que se vaya a montar.

El primer paso consiste en ajustar los pies del puente: La fuerza que hacen las cuerdas sobre el puente es de unos 35 Nw, si no recuerdo mal; fuerza suficiente para mantener al puente en su sitio sin necesidad de pegarlo (me han contado de alguien que una vez pegó el puente a la tapa). Esta fuerza es transmitida por las patas y los pies directamente a la tapa superior del violonchelo, que está construida en madera de abeto. La presión que se hace sobre la tapa es la fuerza anterior dividido por la superficie de los pies. Se comprende fácilmente que los pies han de ajustarse con precisión de micras a la curvatura de la tapa (distinta en cada instrumento), ya que si no ajustan, la superficie de contacto es menor con lo que la presión sobre la tapa aumenta y puede partirse.

El ajuste de los pies se realiza con un cuchillo de ebanista y una lija o lima de madera curva. Insisto en que la curvatura del instrumento nos obliga a realizar los pies cóncavos y el proceso es iterativo: Vamos cortando y lijando poco a poco y probando el ajuste del puente en su sitio correspondiente, en el medio de las dos "efes" de la tapa superior. Este proceso es bastante largo y tedioso porque si nos pasamos en el lijado o eliminamos madera de más, el puente quedará inutilizable. Naturalmente, para realizar este trabajo es necesario aflojar las cuatro cuerdas del instrumento, retirar el puente antiguo y trabajar sobre una superficie horizontal acolchada para no rayar la tapa trasera del instrumento.

He visto por algún sitio que existe una herramienta especial para realizar esta tarea, pero yo he descrito como se realizaría de forma manual.

Hemos de ir comprobando el correcto ajuste de los pies del puente observando la verticalidad del mismo con respecto a la tapa. Algunos luthiers utilizan un trozo de papel sobre el que "embadurnan" grafito con ayuda de un lapiz blando y lo situan entre las efes. Plantamos las patas del puente en su sitio y se mancharán de grafito en aquellos puntos en que el ajuste sea perfecto. Una forma como otra de ir comprobando la exactitud del trabajo.

Una vez los pies están correctamente tallados, es el momento de ajustar la altura de las cuerdas. El violonchelo, como sus primos, dispone de un diapasón que no es plano como el de las guitarras por la sencilla razón de que si lo fuese, sería imposible tocar las dos cuerdas centrales de forma separada con el arco. Por eso tiene curvatura. Esta curvatura depende del fabricante (como todo en los violonchelos) y es necesario ajustar las cuerdas de forma particularizada a nuestro instrumento.

Lo primero es colocar el puente con los pies ya ajustado en su sitio correspondiente, perfectamente centrado entre las dos efes y que, visto desde la parte superior, se encuentre alineado (el centro del puente) con la marca que hay a mitad de cada efe. A mi, mas que una efe me parece el símbolo de la integral, pero bueno...

Colocamos las cuatro cuerdas sobre las muescas que suelen existir sobre el puente preajustado y las tensamos un poco. No es necesario afinar, basta con que estén un poco tensas para que el puente no se caiga.

Ahora, miramos el instrumento de perfil y nos imaginamos el plano vertical de cada cuerda. Se trata de un plano perpendicular al diapasón y que pasa por cada una de las cuerdas. Existirán cuatro planos que no son paralelos entre sí debido a la curvatura del diapasón. fijémonos en el triángulo formado por la primera cuerda (hasta el puente), el puente y la línea que prolonga el diapasón hasta el puente. Vamos a medir la altura a la que está la cuerda justo en el extremo del diapasón, para lo que nos ayudamos de un calibre o pie de rey. Como las cuerdas tienen un grosor finito, sobre todo la cuarta, que es de 1 mm (depende del fabricante de la cuerda), vamos a medir desde el final del puente hasta el borde superior de la cuerda y apuntamos las medidas. También mediremos el grosor de cada una de las cuerdas.

En modo estándar, la altura desde el centro de cada cuerda hasta el diapasón, en su extremo final habría de ser:

  • Cuerda La (primera): 5,6 mm
  • Cuerda Re (segunda): 6 mm
  • Cuerda Sol (tercera): 7 mm
  • Cuerda Do (cuarta) 8 mm

Naturalmente, de nuestras medidas obtendremos unas alturas mucho mayores, lo que implica rebajar el borde superior del puente hasta alcanzar la altura deseada. Para saber cuanta madera tenemos que quitar, podemos hacerlo de dos modos:

Modo exacto: nos fijamos de nuevo en el triángulo formado por la cuerda entre la cejilla y el puente, la línea perpendicular del puente y la linea tangente al diapasón que se prolonga hasta el puente. Es un problema elemental de trigonometría calcular cuanto es necesario rebajar el puente conocida la distancia a la que deseamos que queden las cuerdas del diapasón.

Modo aproximado: Suponemos que la cuerda es de longitud infinita y que tenemos que rebajar el puente una distancia igual a la diferencia entre lo medido y lo deseado

En cualquier caso, tendremos que realizar ajustes, pero lo que tenemos que hacer ahora es destensar un poco las cuerdas (no es necesario quitarlas), savar el puente y trazar desde las muescas de las cuerdas líneas (con lápiz) que nos indiquen la profundidad del corte, una para cada cuerda.

Con el lapiz, y a mano alzada, unimos los extremos de las líneas dibujadas y obtendremos una línea curva que será una réplica del borde del puente, sólo que algo más abajo. Con la ayuda de un cuchillo de ebanista, recortaremos el borde sobrante ajustándonos perfectamente a la línea dibujada. Una vez terminado, con una pequeña lima triangular realizamos unas pequeñas muescas donde irán apoyadas las cuerdas. Montamos de nuevo el puente y colocamos las cuerdas tensándolas un poco para volver a medir. 

Si hemos calculado bien, estarán a la altura adecuada; si nos hemos equivocado un poco, corregimos hasta conseguir dicha altura. A mi, particularmente, me parece que la cuarta cuerda a 8 mm está demasiado alta y en mi violonchelo me resulta incómodo tocar la cuerda tercera; he de afinar mucho con el arco para no tocar la primera, por lo que yo la tengo a una altura de 7mm. Esto depende del diapasón y de los gustos particulares del intérprete.

Una vez que tengamos la altura correcta en el puente, echaremos mano de una lija y afinamos el borde superior (la zona curva, la que da al diapasón, no en la plana que da al cordal) para darle una forma elegante y bien pulida. Lo mejor es sujetar el puente con una mordaza para poder trabajar adecuadamente.

Con esto, quedaría listo para funcionar nuestro nuevo puente pero insisto, esto son meras explicaciones técnicas. No es conveniente que lo hagamos nosotros a menos que tengamos experiencia; no porque podemos estropear un puente, no nos vamos a arruinar por eso, cuesta unos 25€ preajustado, sino porque podemos dañar la tapa delantera del instrumento y esto sí que puede ser una ruina. Además, debemos de estar familizarizados con el proceso de montar y desmontar las cuerdas y ajustarlas con las clavijas. Esto también es un proceso muy delicado porque sobre todo la primera cuerda (La) se romperá si la afinamos tan sólo un tono por encima, es decir, Si y una buena cuerda cuesta unos 35€, lo que ya hace menos gracia. Por último, hemos de ser cuidadosos cuando quitemos las cuerdas porque el cordal quedará libre y puede rayar la tapa superior del instrumento. Conviene poner entre el cordal y la tapa un paño de algondón para evitar estas cosas.

Nota final: He visto en youtube a un bárbaro que ajusta la altura de cada una de las cuerdas ¡Con una sierra directamente con el puente puesto en el violonchelo y con las tres cuerdas restantes haciendo fuerza para que no se caiga!. Hay que ser salvaje para hacer esto. Supongo que ajustará las clavijas con un martillo.....ver para creer.