Estoy seguro de que algunos de los pocos lectores que tengo se habrán preguntado, muy astutamente, que, si de todos es sabido que las partículas subatómicas son objetos casi puntuales, como es posible que puedan chocar como bolas de billar en los aceleradores de partículas.....

No podía faltar en esta pequeña serie de artículos sobre mecánica cuántica básica la referencia al famoso experimento mental, comúnmente conocido como el del gato de Schrödinger y que también ha dado lugar a unas cuantas tonterías.

Afortunadamente (para el gato, más que nada), Erwing Schrödinger no tuvo que probarlo en la realidad y el hombre se conformó con imaginarlo. Recordemos brevemente el asunto:

Si sobre la interpretación de la relación de indeterminación de Heisenberg se han escrito toneladas de necedades, sobre el experimento de la doble rendija, originalmente realizado por Thomas Young en 1.801 para discernir la naturaleza ondulatoria o corpuscular de la luz, ya es para tirar cohetes.

A modo de breve introducción, repasemos el experimento: Se trata de poner una placa plana y opaca delante de una fuente de luz puntual y dotada de dos finas rendijas separadas entre sí una distancia del orden de la longitud de onda que utilicemos. Delante de la placa, a una cierta distancia, se coloca una pantalla.

El principio de incertidumbre de Heisenberg es uno de los conceptos de la mecánica cuántica sobre el que más necedades han podido escribirse y se siguen escribiendo. Veamos en primer lugar en qué consiste (sin entrar en mucho detalle, como corresponde a un artículo de opinión) y más adelante veremos qué cosas se dicen: