Este pequeño artículo viene un poco a colación del que escribí anteriormente sobre los supuestos poderes mágicos de los violines construidos por Antonio Stradivarius y viene a reforzar (que no a demostrar) que la calidad sonora de un instrumento musical viene determinada entre otras cosas por la excelencia en la construcción y las características mecánicas de los materiales empleados.

Este artículo debería de llamarse "El caso de los violines Stradivarius" debido al halo de misterio que rodea a dichos instrumentos. Como precedente, veamos un poco de historia:

En general, se asocia el apellido Stradivarius (en realidad, Stradivari) con violines de calidad única y excepcional, que parece que estuviesen poseídos por el espíritu de los más grandes intérpretes de este instrumento. Stradivarius es el apellido de una familia italiana de fabricantes de instrumentos de cuerda frotada (Luthiers) que estuvieron activos durante los siglos XVII y XVIII.