Este pequeño artículo viene un poco a colación del que escribí anteriormente sobre los supuestos poderes mágicos de los violines construidos por Antonio Stradivarius y viene a reforzar (que no a demostrar) que la calidad sonora de un instrumento musical viene determinada entre otras cosas por la excelencia en la construcción y las características mecánicas de los materiales empleados.

A tal efecto, podemos considerar como ejemplo el oboe 2009 Altuglass del prestigioso fabricante francés Marigaux; para mi gusto personal, el mejor fabricante del mundo (no se me enfaden los admiradores de Loree, Rigoutat o Buffet que no desmerecen en nada a Marigaux).

Bien, pues este oboe (que cuesta una fortuna, por cierto) de la gama profesional, tiene el cuerpo fabricado en plexiglás transparente y las llaves, naturalmente de metal, están bañadas en oro. Algunos oboistas dicen que el baño de oro les da una sonoridad especial. Yo no acabo de verlo claro y me parece que es igual si el baño es de plata; pienso que sólo es gusto estético. Lo importante de este oboe es el material del que está fabricado su cuerpo que es ¡¡Plexiglas!!

Tradicionalmente se ha empleado madera de ébano (aunque también palo de rosa) en la construcción de estos instrumentos debido a la dureza y densidad de dicho tipo de madera. No es cuestión de hacer ahora un estudio acústico detallado de estos instrumentos, pero si decir que el timbre de los mismos está definido por su geometría y la densidad del material empleado en la construcción, como no parece difícil de comprender.

Cada fabricante suele hacer innovaciones tanto en el mecanismo de las llaves (un prodigio de la ingeniería mecánica) como en la geometría y en el grosor de las paredes del instrumento; así, unas paredes más gruesas dan lugar a un instrumento más pesados pero también con un timbre más "oscuro" y "cálido". Los fabricantes alemanes (Hans Kreul, con mecanismo Marigaux) fabrican instrumentos de un grosor superior al de otros fabricantes; los austríacos tienen una geometría y mecanismo de llaves algo diferentes a los demás (oboes muy esbeltos), etc.

También se han empleado, de un tiempo a esta parte, resinas sintéticas e incluso madera prensada para construir el cuerpo, aunque un oboista profesional siempre preferirá uno construido de madera.

Podríamos pensar que el oboe 2009 Altuglass de Marigaux debería de sonar como un matasuegras; a fin de cuentas, está construido en plático ¿verdad?. Pues vamos a demostrar que eso no es así: En el siguiente video podemos ver y escuchar a un oboista francés tocando dicho instrumento....

¿A que suena bien? Ahora vamos a escuchar otro instrumento de Marigaux construido en madera de ébano; en concreto uno de los modelos más famosos, el 901. A ver si somos capaces de decir que suena mejor o peor:

Si cerramos los ojos, no podemos apreciar que el primer oboe NO es de madera. Es la densidad del material lo que distingue a un instrumento de otro. Como vemos, no son necesarios recursos a la magia para justificar el timbre de un instrumento; si no se construye un violín Estradivarius que suene exactamente igual que uno original es porque no nos da la gana. Un primer paso sería copiar a la micra la geometría del instrumento y construirlo en un material de igual densidad, dureza y rigidez que la madera de la que está construido un violín.